¿Cómo funciona nuestro sistema inmunológico?

Las barreras de nuestro sistema defensivo

Este sistema vital para la supervivencia, está formado por un conjunto de mecanismos que protegen al organismo de infecciones por medio de la identificación y eliminación de los agentes patógenos (elementos agresores). Debido a que los patógenos abarcan desde virus hasta parásitos intestinales, esta tarea es extremadamente compleja y las amenazas deben ser detectadas con absoluta especificidad distinguiendo los patógenos de las células y tejidos normales del organismo. A ello hay que sumar la capacidad evolutiva de los patógenos que les permite crear formas nuevas de evitar la detección por el sistema inmunológico lo cual aumenta su capacidad agresora. Las enfermedades relacionadas con la inmunodeficiencia ocurren cuando el sistema inmunológico es menos activo de lo normal, dando lugar a infecciones que pueden poner en peligro la vida. La inmunodeficiencia puede ser el resultado de una enfermedad genética, o ser producida por fármacos o una infección, como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

En contraposición, las enfermedades autoinmunes son producidas por un sistema inmunológico hiperactivo que ataca tejidos normales como si fueran organismos extraños. Las enfermedades autoinmunes incluyen artritis reumatoide, diabetes mellitus tipo 1 y Lupus eritematoso. El sistema inmunológico nos protege de infecciones mediante una estrategia de capas o barreras de defensa sucesivas, cada una más específica que la anterior. 1) El primer nivel lo forman las barreras físicas que evitan que los agentes patógenos como las bacterias y los virus penetren en el organismo (piel, mucosas...) 2) Si un agente patógeno traspasa estas primera barreras, el sistema inmunológico innato provee una respuesta inmediata genérica, pero no específica como explicaremos a continuación. 3) Si los agentes patógenos evaden también la respuesta innata, hay una tercera capa de protección, que es el sistema inmunológico adaptativo. Aquí el sistema inmunológico modula su respuesta durante la infección para mejorar el reconocimiento del agente patógeno. La información sobre esta respuesta mejorada se conserva aún después de que el agente patógeno es eliminado, bajo la forma de memoria inmunológica.

Inmunidad innata

Los Macrófagos y Neutrófilos

Como hemos comentado, los gérmenes que logren penetrar en un organismo se encontrarán con las células y los mecanismos del sistema inmune innato. Las defensas del sistema inmune innato no son específicas, lo cual significa que estos sistemas reconocen y responden a los patógenos en una forma genérica.

El sistema inmune innato es el sistema dominante de protección en la gran mayoría de los organismos. Los leucocitos (células blancas de la sangre) actúan como organismos independientes y son componentes de este sistema. Los leucocitos innatos incluyen fagocitos (macrófagos, neutrófilos y células dendríticas), mastocitos, eosinófilos, basófilos y células asesinas naturales.Estas células identifican y eliminan patógenos, bien sea atacando a los más grandes a través del contacto o englobando a otros para así eliminarlos. La Fagocitosis es una característica importante de la inmunidad innata celular, llevada a cabo por células llamadas fagocitos, que engloban o envuelven a los patógenos y partículas rodeándolos exteriormente con su membrana para así destruirlos.

Los neutrófilos y macrófagos viajan a través del cuerpo en busca de patógenos invasores. Los neutrófilos son encontrados normalmente en la sangre y es el tipo más común de fagocitos, que normalmente representan el 50 o 60% del total de leucocitos que circulan en el cuerpo. Por su parte, los macrófagos son células versátiles que residen dentro de los tejidos y producen una amplia gama de sustancias como enzimas, proteínas, y factores reguladores como la Interleucina.

Existen tres niveles para la defensa del organismo:

  • Barreras físicas - piel, mucosas.
  • Sistema innato - macrófagos-neutrófilos.
  • Sistema adaptativo - linfocitos B y T

Inmunidad adaptativa

Los Linfocitos B y T

El sistema inmune adaptativo permite una respuesta inmunitaria mejorada, así como el establecimiento de la denominada memoria inmunológica, donde cada patógeno es recordado y combatido por un antígeno vinculado a ese patógeno en particular. La habilidad de montar estas respuestas defensivas específicas se mantiene en el organismo gracias a las células de memoria.

Las células del sistema inmune adaptativo son los linfocitos. Las células B y las células T son las clases principales de linfocitos y contienen moléculas que reconocen objetivos específicos.

Memoria inmunológica

Cuando las células B y T son activadas y comienzan a replicarse, algunos de sus descendientes se convertirán en células de memoria con un largo periodo de vida. A lo largo de la vida, estas células recordarán cada patógeno específico que se hayan encontrado y pueden desencadenar una fuerte respuesta si detectan de nuevo a ese patógeno concreto. Esto es “adaptativo” porque ocurre durante el tiempo de vida de un individuo como una adaptación a una infección por ese patógeno y prepara al sistema inmunitario para futuros desafíos. La memoria inmunológica puede ser pasiva y de corta duración o activa y de larga duración.

Memoria pasiva

La inmunidad pasiva es generalmente de corta duración, desde unos pocos días a algunos meses. El curso del tiempo de una respuesta inmune comienza con el encuentro con el patógeno inicial y supone la primera acción del organismo, que posteriormente conduce a la formación y mantenimiento de la memoria inmunológica activa.

Memoria activa e inmunización

La memoria activa de larga duración es adquirida después de la infección, por la activación de las células T y B. La inmunidad activa puede ser también generada artificialmente, a través de la vacunación. El principio en que se basa la vacunación (también llamada inmunización) consiste en introducir un antígeno de un patógeno para estimular al sistema inmunológico y desarrollar inmunidad específica contra ese patógeno particular sin causar la enfermedad asociada con ese microorganismo. Gracias a la acción combinada de los sistemas Innato y adaptativo nuestros organismos han desarrollado una red celular que supone nuestra defensa más efectiva frente a las agresiones que nos rodean en forma de patógenos. La estimulación y fortalecimiento de estas redes de defensa redunda efectivamente en un organismo saludable.


Comentarios del post
Obrigado pela informação muito clara e exposição simples (sencilla) sobre a vitamina E descobri a sua eficácia espectacular na cura de feridas (heridas) - que não li nem ouvi falar. Mas tem de ser vit. E na forma de óleo (grasa?) em pó (polvillo) não pode ser que aqui em Lisboa não encontro nas farmácias. Terá Solgar esta vit E oleosa? outra questão: quem estabelece as DDR ? Não acredito que seja a Indústria Farmacêutica porque esta vivem guerra permanente com as vitaminas; seria a raposa no galinheiro. agradeço o esclarecimento.
Buenas Antonio, Si efectivamente la vitamina E juega un papel fundamental en la regeneración de la piel y en la prevención del envejecimiento cutáneo. Por tanto, ayuda a la cicatrización de las heridas. Existen capsulas blandas de vitamina E de Solgar (en aceite) que puede ver en nuestra pagina http://www.denatural.es/piel-pelo-y-unas/formula-antioxidante-avanzada-capsulas-vegetales- De todos te recomendamos este producto, que además de vitamina E también contiene vitamina C y betacaroteno, que funcionan como excelente antioxidante y potencia la acción de la vitamina E y proporciona una mejor absorción de ésta. La OMS/WHO es la que determina la CDR/DDR para que sus efectos no sean tóxicos en el organismo, puesto que hay que tener en cuenta que la vitamina E es un compuesto liposoluble y por tanto nulo en los órganos (cerebro/riñón), de naturaleza Lipidica (grasa), Nunca excedes la dosis recomendad. Saludos, De Natural
Amazing!
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